El ferri de Samui a Phangan. Fuimos a pasar el fin de semana y nos quedamos casi ocho años.
En Bangkok vivimos un par de semanas, lidiando con los papeles y con una ciudad que huele a la vez a jazmín, a carne asada y al escape de miles de tuk-tuks. Después decidimos volar el fin de semana a Samui, para descansar de formularios y certificados, y desde Samui pasamos en ferry a la vecina Phangan, una isla que se recorre en moto en un par de horas y adonde el mundo entero va a las fiestas de luna llena. El fin de semana se estiró casi ocho años, y la escala, que yo pensaba como un punto provisorio en el mapa, se volvió una vida aparte.
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