Cerca de Austin, principios de 2011. La primera mercancía de Silk Road creció en una cabaña y solo se podía pagar en bitcoins.
En enero de 2011, Ross Ulbricht, un licenciado en física de veintiséis años que había dejado la ciencia por lo que él llamaba un experimento económico, cultivó en una cabaña cerca de Austin un lote de hongos alucinógenos. Necesitaba la primera mercancía para la tienda que había ideado. La tienda abrió en febrero, en la parte oculta de internet, a la que se entra con el navegador Tor, que enreda el rastro del visitante a través de una cadena de computadoras ajenas. Se llamaba Silk Road, la Ruta de la Seda, y allí se podía vender casi todo lo que está prohibido vender en los lugares normales. Solo se podía pagar con bitcoins.
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