IEX retenía cada orden trescientos cincuenta microsegundos en treinta y ocho millas de cable enrollado, para que nadie pudiera adelantarse a los demás.
En 2014, el periodista Michael Lewis publicó el libro “Flash Boys”, sobre cómo funciona por dentro la bolsa de valores estadounidense. El protagonista era un trader canadiense, Brad Katsuyama, que un día notó algo raro. Cada vez que apretaba el botón para comprar un paquete grande de acciones, el precio en otras bolsas alcanzaba a subir un instante antes de que llegara allí su orden. Alguien veía su orden antes de que se ejecutara y alcanzaba a comprar primero, para venderle a él mismo un poco más caro. Eran los traders de alta frecuencia, que instalaban sus servidores en los mismos edificios que los servidores de las bolsas, tendían fibra óptica directamente a través de las montañas de Pensilvania y ganaban millonésimas de segundo. Katsuyama construyó su propia bolsa, IEX, donde las órdenes se demoraban a propósito trescientos cincuenta microsegundos en treinta y ocho millas de cable enrollado, para que nadie pudiera adelantarse a los demás.
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El bosque oscuro — Nadie tiene dinero | Mike Fluff