Un argentino que cobra el sueldo en pesos trata de gastarlo ese mismo día o de convertirlo en otra cosa. En el último medio siglo el peso perdió valor tan seguido y tan rápido que en Argentina tener los ahorros en pesos se considera algo así como una debilidad mental. La generación de los padres guardaba dólares en efectivo, debajo del colchón o en una caja de seguridad, y se los compraba a los arbolitos de la calle Florida, en Buenos Aires, que les susurran a los transeúntes “cambio, cambio”. La generación de los hijos compra dólares en el teléfono.
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Dólares para quien no los tiene — Nadie tiene dinero | Mike Fluff