Una moneda vendida como curso
El 11 de junio de 2016 Ruja Ignatova subió al escenario del Wembley Arena de Londres con un vestido de gala y les dijo a varios miles de personas que pronto OneCoin se aceptaría en todas partes. Era búlgara con pasaporte alemán, doctora en derecho y exconsultora de McKinsey (capítulo “La criptorreina desaparecida”).
OneCoin se vendía por marketing multinivel. El comprador pagaba un paquete de “materiales educativos”, de poco más de cien euros a cientos de miles, y recibía tokens que más adelante supuestamente se convertirían en monedas. El dinero de los paquetes subía por la red, y quien traía nuevos compradores se llevaba una comisión. El precio de la moneda en el panel del cliente no paraba de subir, cuando y cuanto decidía la empresa, y casi no había dónde venderla por dinero real (mismo capítulo).
Una criptomoneda sin blockchain
OneCoin no tenía un registro compartido llevado por una red, ni mineros, ni código abierto. Las monedas eran números en una base de datos común en los servidores de la empresa, y los empleados podían escribir ahí cualquier número (mismo capítulo). La empresa decía tener más de 3 millones de miembros (The Block), y la fiscalía de Nueva York sostiene que las víctimas de todo el mundo invirtieron más de 4.000 millones de dólares (Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York).
Más tarde los investigadores leyeron la correspondencia de Ignatova. En un correo ella enumeraba estrategias de salida, y la primera era agarrar el dinero, huir y echarle la culpa a otro (mismo capítulo). Cómo vive un esquema así del dinero de los que llegan y muere sin él se ve en el simulador de pirámide.
El vuelo a Atenas
El 25 de octubre de 2017 Ignatova tomó un vuelo de Ryanair de Sofía a Atenas, y desde entonces nadie la ha visto en público. Ese mismo mes se había presentado en Estados Unidos una acusación sellada en su contra (mismo capítulo). El 30 de junio de 2022 el FBI la sumó a su lista de los diez fugitivos más buscados por fraude electrónico, fraude de valores y lavado de dinero (CNBC). En junio de 2024 el Departamento de Estado subió la recompensa por información sobre ella a 5 millones de dólares (The Block). Periodistas de investigación búlgaros publicaron la hipótesis de que la mataron en 2018; nadie la ha confirmado ni desmentido oficialmente (mismo capítulo).
Quién fue preso en su lugar
Su hermano Konstantin, que quedó al frente de la empresa, fue arrestado en el aeropuerto de Los Ángeles en 2019 y se declaró culpable de fraude y lavado de dinero. El abogado Mark Scott, exsocio de un gran bufete, ayudó a mover unos 400 millones de dólares por fondos de fachada y recibió diez años (mismo capítulo). En septiembre de 2023 un juez federal de Manhattan condenó al cofundador, Sebastian Greenwood, a veinte años de prisión; según la fiscalía, ganó más de 300 millones de dólares con monedas que no valían nada (Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York).
Fuentes
CNBC: el FBI suma a la “criptorreina” a la lista de los diez más buscados (junio de 2022)
