Una moneda para tocar y un contador de su ritmo. Debajo, la aritmética del airdrop: cuánto valía una hora de toques si medio año pagó diez dólares.
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Del libro
Nadie tiene dinero · Capítulo 38
Hámsteres
Junto a este experimento en el capítulo
… Las autoridades de Uzbekistán y de Ucrania advirtieron a sus ciudadanos sobre los riesgos. En Irán, donde la inflación se comía los sueldos, el hámster enganchó a tanta gente que los militares y los medios estatales declararon el juego un instrumento de la guerra blanda de Occidente contra la República Islámica. El hámster de traje se convirtió en pocos meses en enemigo de dos Estados y en héroe de millones de personas que, en esos mismos países, lo tocaban con el dedo durante horas cada día.